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Tenemos 206 invitados conectado(s)| Mr Big, Sevilla (27-09-11) |
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| Escrito por FelipeSM |
| Miércoles, 05 de Octubre de 2011 15:23 |
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Una de las bandas legendarias del rock regresaba en septiembre a nuestro país para presentarnos su último disco "What if…", así pues el pasado 27 de Septiembre enviamos a Keyser Sozé a disfrutar de Mr Big en la sevillana sala Custom. ¡No te pierdas la crónica de una noche de ROCK!
Tras mucho tiempo esperando una buena ocasión como esta, por fin pudimos acudir a la Sala Custom de Sevilla tras sus obras de remodelación y traspaso desde lo que fuese la mítica Sala Q; mítica tanto por ser prácticamente la única sala con capacidad para traer a grupos de cierto nivel y estilo en su época, como por su deficiente calidad de sonido en general en la mayoría de los eventos que programó a lo largo de su breve pero intensa historia. Los californianos Mr. Big visitaban España por segunda ocasión en esta gira y por primera vez, la capital de Andalucía, Sevilla. La noche desde luego prometía, tras su reunión y un más que decente álbum editado a primeros de este mismo año (“What if…”) fruto de ese afortunado reencuentro. La entrada ya nos advierte de ello al preguntarnos si estamos listos para cantar un gran éxito después de otro, y tras esta noche, podremos confirmar si todo lo bueno que leímos y escuchamos de ellos recientemente, no hacen de este aviso publicidad engañosa.
En cuanto a la organización, cabe destacar que aparentemente el funcionamiento de la sala sigue siendo similar, incluso algo mejorado en este caso en cuanto al personal, acceso y distribución de cada uno de los diversos espacios de la sala y la entrada a la misma, algo de agradecer. Una vez dentro, ya observamos que la mesa de mezclas ha sido ubicada en un espacio mucho mejor a donde se solía colocar antes, aprovechando la eliminación de una de esas columnas que podemos encontrar por desgracia en demasiadas salas de nuestra geografía y que lo único que conllevan es menor espacio y disfrute para el público. Pero en cuanto a lo referente ahora ya sí al concierto, que es lo que nos trae aquí, empezamos bien en cuanto a puntualidad. Exactamente a las 22:00 horas de la noche, hora programada para el inicio del evento, el grupo salta al escenario rebosante de energía. Otro de esos puntos a mejorar en eventos nacionales, tenemos que aprender de cuestiones así. El espectáculo empieza fuerte, muy fuerte… con “Daddy, brother, lover, little boy” la famosa canción del taladro con púas que usan tanto Billy Sheehan al bajo como Paul Gilbert a la guitarra. Habrá gente que piense que esto es digno de un circo, y es posible, pero las implicaciones que le da este humilde redactor a este tipo de cosas no pueden ser más positivas; muy pocos grupos pueden ofrecer shows a este nivel. Desde luego con aperturas así, consiguen rápidamente meterse al público en bolsillo, público que prácticamente abarrotaba la sala y seguía vibrando con “Alive and kickin’”. Este tema precisamente sigue también como en el disco en el que se incluye (“Lean into it”) al anterior tema, con el mismo nivel cualitativo, especialmente en el estribillo. En él, Eric Martin nos da muestra de que su voz sigue intacta a pesar de haber pasado los años desde esas juveniles grabaciones, además se ve arropado en todo momento por los coros de todos sus compañeros, incluso por Pat Torpey a la batería. Se siente la magia en la sala, se nota que es una de esas noches que a los presentes nos costará olvidar. A continuación, nos deleitan con el tercer tema seguido del mismo disco, “Green-tinted sixties mind” compuesta en su momento únicamente por el señor Gilbert. Algo más relajado que sus predecesores, pero con una parte central igualmente abrumadora; podría perfectamente ser un ejemplo de diccionario del hard rock más clásico. Pasamos ahora a uno de los singles de su último disco también mencionado anteriormente y personalmente uno de los mejores temas del disco en mi opinión, “Undertow”. Habiendo escuchado la canción previamente, podríamos esperar que el bajo sobresaliese especialmente, pero defintivamente nos acabamos percatando de que el bajo no suena todo lo bien que merece y suele ese maestro que es el señor Sheehan. Parece más un problema de nivel o falta de cierta definición, que aunque es pasable, es una pena sabiendo que podría ser la guinda perfecta. En cualquier caso, en sus partes de solo puede distinguirse perfectamente y está presente el resto del tiempo de las composiciones.
Parece que han decidido no dar demasiados saltos entre sus discos, porque ahora nos presentan “American beauty”, otro de los grandes cortes de su última grabación y también la que sigue a la anterior en el disco una vez más. Bailable como la que más, el respetable sigue a los pies de la banda y todas sus maravillosas excentricidades, como ahora que vemos que el soporte del pie de micro del señor Martin es un volante de conducir deportivo de cuero. Le toca el turno a “Take cover” del disco “Hey man”, cargada de emotividad en todas sus líneas aunque especialmente por la parte del frontman de la banda. En su parte final, con la colaboración de los coros ahora de la mayoría de los asistentes genera un ambiente perfecto de sintonía entre todos los elementos presentes. Y llega la primera balada de la noche, “Just take my heart” de nuevo de “Lean into it”, como dijo Eric Martin para esa chica que se marchó. Momento para alzar mecheros e incluso móviles al aire en estos momentos llenos de sentimiento al que poco a poco van colaborando los ascendentes coros de todo el grupo. Pero no hay mucho tiempo para relajarse porque los americanos vuelven a cargar con “Once upon a time” de su más reciente trabajo. Por desgracia seguimos echando en falta algo más de presencia del bajo, ya que incluso ni en las primeras filas tiene la presión ni intensidad suficientes. Aunque al mismo tiempo esto no impide que la fiesta siga, todos están dándonos todo lo mejor que tienen, empezando por el mismo Billy Sheehan, al cual cada vez le quedan menos partes, por no decir casi ninguna, de su camisa por empapar de sudor. Disfrutan plenamente de lo que hacen, y eso encima de un escenario se nota, no es sólo cuestión de tener una enorme actitud y aptitud como es el caso de ellos. Ahora Eric Martin abandona momentáneamente el escenario para que el resto de componentes a base de coros entrelazados y palmas especialmente en su principio, lleven a cabo esta preciosa “For you” dedicada al público. Bonito detalle que terminan con una parte instrumental igualmente espectacular, como está siendo el resto de la noche hasta el momento. Y regresamos al segundo disco de Mr. Big para que nos presenten “Road to ruin”, otro de esos grandes temas en los que es imposible controlar tu cuerpo y tu garganta para acompañar lo que estamos presenciando, guiados como meras aunque satisfechas marionetas. El groove de estos cuatro enormes músicos es difícil de igualar ni describir con palabras, es algo que cualquiera tendría que presenciar en su vida. Del tercer disco (“Bump ahead”) tocan a continuación “Temperamental” recordando por momentos por ejemplo a los mejores Extreme de sus primeros discos. Los coros de Pat Torpey y Paul Gilbert son perfectos, y además la canción nos da pie para la siguiente exhibición de maestro a las 6 cuerdas. Durante su parte de solo, el resto de componentes abandonan el escenario para tomarse un pequeño respiro durante los aproximadamente cinco minutos que Paul Gilbert nos regala. Cuando todos vuelven, hay un detalle que nos llama poderosamente la atención y es que, a pesar de estar usando Billy el mismo bajo que antes (fácilmente distinguible por una pequeña pegatina con la cara de un gato negro en su parte frontal inferior), ahora sí suena perfectamente y con todas esas características que echábamos en falta en la personalidad del sonido del bajo. Gran noticia sin duda esta, la que irrumpe acompañada de otro de los grandes momentos del último disco, “Still ain’t enough for me”. A continuación, también de su tercer disco, visitan ahora “Price you gotta pay” con un momento especialmente divertido en el que Eric toca el bajo desde la espalda de Billy sin que este se descuelgue su instrumento, ya que en esos momentos está tocando la harmónica que había colgada en su micrófono. En “Take a walk” de su álbum homónimo disfrutamos de un riff principal y unos detalles de parte de la guitarra y el bajo que hacen casi imposible que prestemos atención a cualquier otra cosa, los duelos que frecuentemente se marcan son increíbles; se comen sus instrumentos, literalmente, porque Billy llega a morder un lateral de su bajo y Paul hace más de un solo con sus dientes… y aún así siguen sonando increíblemente bien, no hay palabras para describir estas bestialidades que estamos presenciando. Excentricidades que siguen desarrollándose en una pequeña jam que improvisan sin su cantante durante unos minutos muy divertidos y en conexión total con el respetable presente. Precisamente el final de esa improvisación la unen con el inicio de “Around the world” del más reciente disco editado, una canción con un tono más de fiesta de lo habitual y con gran carga de virtuosismo como es habitual en la mayoría del disco en que está contenida. “As far as I can see”, perteneciente al mismo disco que la anterior, aunque no puede llamarse balada, pero quizás sí está cercana a ser la segunda canción de amor de la noche. El estribillo junto con todos los coros contribuye a ello, generando de nuevo un gran ambiente. Momento tras el cual, Billy Sheehan es quien da descanso a sus compañeros para la parte de sus solos en los que realiza diversas “piruetas” en las cuatro cuerdas en incluso juega con varias melodías al mismo tiempo, dando muestras de que tocar bien el bajo, no es tan sencillo ni tan simple como muchos piensan. Es en este momento, cuando parece que la noche empieza a tocar su fin con otro de los grandes clásicos del grupo como es “Addicted to that rush”, tema que abre su también clásico primer disco. Empieza con otro duelo de maestros sobre el escenario que hace explotar la sala cuando comienza el riff principal y reaparece Eric. Todo el mundo baila, salta y canta sin parar; no queremos que se acabe, no dejamos que se ausenten por mucho tiempo hasta que regresan. Paul vuelve con una guitarra acústica, y es que le toca el turno a “To be with you” de su segundo larga duración. Oficialmente la segunda balada de la noche, igual o más emotiva aún que la anterior ya que no en vano por algo es de sus más conocidas. No está mal la media para un repertorio de 24 cortes. Olemos la recta final con “Colorado Bulldog” con Billy incluso ladrando, no le falta mucho a este hombre por hacer esta noche. Velocidad y ritmo vertiginoso de principio a fin en otro de sus temas más reconocidos, mezclados con pequeños puentes mucho más cercanos al jazz que al hard rock que practica Mr. Big con maestría absoluta.
Y cuando pensábamos que no podrían sorprendernos más, llega la ruleta de los instrumentos que llevarán a cabo durante la versión de Deep Purple “Smoke on the water”. Paul se mantendrá a la batería, pero el resto pasan por todos los puestos y podemos ver al señor Torpey marcándose unas geniales líneas de bajo o cantando, a Eric tocando la guitarra y el bajo e incluso a Billy cantando en solitario o haciendo pequeños solos de guitarra. No se puede pedir más a la noche. Para terminar, como la guinda perfecta al pastel, nos deleitan con la bomba que Billy Sheehan ha ido lanzando por toda banda en la que ha colaborado, ya sea esta, la suya propia o incluso con Steve Vai. Este “Shy boy” de David Lee Roth constituye un himno de su época y es el cierre perfecto a una noche perfecta… ese es el mejor resumen. Son señores, porque no se les puede llamar de otra forma y porque como dice su eslogan: cuando eres así de grande, te llaman señor (when you’re this big, they call you mister). Crónica y fotos: Keyser Sozé Tweet |
| Última actualización el Miércoles, 05 de Octubre de 2011 15:38 |
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