El pasado sábado 13 era un día marcado en el calendario asturiano. En la sala Acapulco se daban cita Argion y Delalma, con la excusa de celebrar el primer aniversario de su álbum debut. Una cita que no quisimos perdernos y que hoy FelipeSM os relata a continuación.

¡No os perdáis esta crónica!


El sábado 13 de enero no iba bien, tras más de tres horas fotografiando a Gijón Mariners en Las Mestas, la recompensa fue una derrota en el campo y una mojadura en mi persona. Lo que viene siendo un “todo mal” de libro. Pero en esta ocasión tocaba cambiar el chip y como una excepción a mi normal personal, había que cambiar el look, el equipo fotográfico y el ánimo para disfrutar de una gran noche de metal. Las dos primeras fueron sencillas, pero el ánimo tuvo que esperar a llegar a la de la sala Acapulco. A las puertas de la sala gijonesa encontré una gran cola esperando la apertura de las mismas, como en los viejos tiempos, como en las mejores noches.

Y es que no era para menos, pues estábamos convocad@s en “el casino” para celebrar el primer aniversario de Delalma, ya sabéis, Manuel Seoane, Manuel Ramil, Dave Lande, Jesús Cámara y Ramón Lage. Una prometedora velada que abrirían Argion con un show especial de su último disco “Lux Umbra”. 

Argion es una banda joven, en pleno crecimiento y de la cual podemos decir muchas cosas, pero la más certera es que está jugando muy bien sus cartas. Así pues, con puntualidad extrema y sabedores de que era un día grande, Pani, Pablo, Sergio, Pichi e Iván salieron al escenario a morir. Y el público lo agradeció, pues poco a poco fue entrando en el concierto y acabó muy animado, especialmente con una estupenda traca final compuesta por “Águila de Sangre”, “Sobre el Mar” y “Fuerza y Honor”, ¿los primeros clásicos de la banda?



Entremedias, si bien el sonido general estuvo un poco alto, disfrutamos de una banda más madura y cohesionada, como bien demuestra la excelente dupla de guitarras que forman Pablo y Sergio, ese último llegado que ha caído de pie en la formación. El quinteto no escatimó en esfuerzos, desde un Pichi infalible en los mandos, a un imparable Iván a quien se le queda pequeño todo escenario y un Pany disfrutando como nunca le había visto.



Fue un buen concierto, en el que además de los citados, disfrutamos de temas como “La Ciudad Eterna”, “La Orden” o “Un Largo Viaje”. Aunque si debo destacar un momento ese fue el ver aparecer a Lady Any de Last Days of Eden para cantar junto a Pany “Prisionero del Tiempo”. Ciertamente todos esperábamos que esta colaboración ocurriese en “Anne Bonny”, pero una vez pasada la sorpresa inicial, hay que reconocer que Any lo hizo de diez, combinando su voz a la perfección con la del vocalista ovetense y dando un toque especial a la canción, ese toque melódico y aterciopelado en el que Any es una maestra.



Después de una hora de show, Argion se despedía del público entre los acordes del “Maniac” de Firewind, y yo me preguntaba, ¿dónde está el techo de estos chicos?



A eso de las 21:15h, ante una gran expectación, comenzaba a sonar la intro de Delalma. Y lo voy a decir sin miramientos y con total sinceridad, lo que se vino a continuación fueron noventa minutos de concierto de la próxima gran banda de heavy metal patrio. Así de simple.
Podría escribir mil y unas líneas, contándoos que el sonido fue perfecto, de los mejores que recuerdo en la sala Acapulco, o que el público no dejó de cantar en todo momento. Podría deciros que Manuel Seoane es un guitarrista magistral, aunque eso ya lo sabéis, que vi a Manuel Ramil disfrutar y sumar con sus teclados como nunca en un grupo, que Dave es una apisonadora y le imprime mucha más fuerza al sonido de la banda frente al disco, también que Jesús Cámara y sus guturales me parecen vitales en directo y espero que le expriman más en el próximo disco, o incluso que Ramón Lage sigue siendo el puto amo.



Pero nada de eso importa, pues por encima de todo, lo principal es que el concierto de Delalma en Gijón sonó a banda grande. Todo estaba medido y trabajado, pero en ese punto clave en el que no supone un agobio extra para los músicos, y sobre el escenario se da un buen ambiente que se transmite al público, hasta crear una comunión perfecta.
Tan solo hubo un “pero” en todo el concierto y fue un pequeño problema de Seoane con su pedalera en uno de los solos de “¿Y Ahora Qué”?, que el guitarrista supo solventar con una sonrisa y compensar al respetable más adelante.



Como anécdotas del concierto, repleto de instantes emotivos cada vez que Ramón dedicaba unas palabras a su público, destacaría dos momentos. Por un lado el hecho de regalar al público un par de discos y un vinilo a sus seguidores para celebrar ese aniversario, y por otro lado, cuando previamente a “El Mirlo” Ramón hizo crear un circle pit y obligó a entrar en él a Fran Fidalgo de Drunken Buddha a modo de regalo de cumpleaños.
Mas ante todo, me quedo con ese final por todo lo alto con “Cárcel de Cristal”, en el que una banda pletórica y un público sonriente fueron un único ente. Ese momento curativo del ser que solo puede darnos la música.



El inicio del 2024 en la sala Acapulco fue un éxito, algo que no debería sorprendernos dado el gran equipo humano que regenta la sala, gracias a dos bandas en estado de gracia y a las que no deberíais perder de vista. Si es necesario un relevo, tal y como profetizan los gurús musicales de las redes, sí, es@s que no has visto nunca en un concierto de menos de diez mil asistentes, aquí están Argion y Delalma para asegurar que la llama siga en pie.

Crónica y fotos: FelipeSM